
En el marco del Plan de Desarrollo Local 2025-2028 “Redescubriendo el corazón de Bogotá: La Candelaria camina segura”, se llevó a cabo el cierre del proyecto de fortalecimiento de los Planes Comunitarios de Gestión de Riesgos. Bajo la ejecución de la firma INGEPLAN, el programa logró certificar a 120 ciudadanos, consolidando una red de resiliencia en los sectores más estratégicos del centro histórico.
Seis nodos estratégicos para la prevención
El proyecto no solo fue formativo, sino territorial. Según el informe técnico, se conformaron seis (6) nodos comunitarios ubicados en: Santa Bárbara, Belén, Las Aguas, Egipto, La Concordia y el Centro Administrativo – La Catedral. En estos puntos, los participantes elaboraron Planes Comunitarios de Gestión del Riesgo y Cambio Climático (PCGR-CC) bajo la metodología del IDIGER, permitiendo identificar amenazas y rutas de prevención reales.
Edwards Estepa: Ingeniería, geoinformación y filtros de agua

El coordinador del proyecto, Edwards Estepa, detalló que la formación se rigió bajo la Ley 1523 de 2012. Resaltó la importancia de la geoinformación capturada en campo, la cual permitió elaborar mapas temáticos sobre zonas de riesgo, movilidad y accidentalidad. «Identificamos puntos críticos de deslizamientos, inundaciones y puntos locativos como la falta de alguna tapa de alcantarilla que puede generar que una persona se caiga… cuando la gente sale pensando en salvarguardar su vida, no ve el hueco y se cae, en medio de una emergencia. Adicionalmente, la percepción de riesgos con 60 encuestas realizadas en el territorio», explicó Estepa.
Además, destacó el componente práctico de ayuda humanitaria: «La comunidad aprendió a generar su propio filtro de agua desde la parte doméstica… para que en caso de emergencia, después de hervirla en una hoguera, sea apta para consumo humano».
Marlon Steven Molano: «Somos una localidad pionera»

Marlon Steven Molano Montoya, supervisor de la Alcaldía Local, entregó un balance institucional positivo sobre el impacto del programa. «Esta localidad es pionera en capacitar a las personas. El año pasado fueron 37 personas, este año son 120; ya tenemos un total de 157 personas capacitadas para saber qué hacer, cómo llamar y a quién llamar», afirmó Molano, subrayando que estos líderes son ahora «replicadores de la información». Asimismo, confirmó que los mapas y bases de datos técnicos servirán de insumo para la toma de decisiones de la Alcaldía y entidades distritales.
La voz de la comunidad: Entre el reconocimiento y la realidad social
Para los participantes, el proceso de casi dos meses fue fundamental. Ana Montenegro destacó el enfoque de inclusión: «Aprendimos a cuidar el medio ambiente y a cuidar en especial a los animalitos y a las personas con discapacidad… a manejar cómo está el barrio y qué hay que mejorar».
Por su parte, Lucía Correa Díaz, del Nodo del Centro Administrativo y asistente en Belén y La Concordia, dio un testimonio de gran valor ético, reconociendo la calidad del equipo de trabajo: «El proyecto es espectacular, los profesionales nos explicaron muy bien punto a punto, con un perfil muy humano». No obstante, Lucía mantuvo su firme denuncia sobre las problemáticas estructurales:

«La localidad tiene muy alto riesgo en cuanto a los caños tapados, las basuras y las casas viejas averiadas. Patrimonio no da oportunidad de arreglar; por el lugar de arreglar, desplazan la gente. Somos de bajos recursos y por esta razón la gente tiene que abandonar su vivienda o regalarla a las universidades que se han posesionado de la localidad y han desplazado mucha gente», denunció Correa, haciendo también un llamado a la cultura ciudadana frente al manejo de basuras.
Un legado de conocimiento y herramientas técnicas

El proyecto culmina con la formación de 120 participantes en los componentes de saber ser, saber hacer y saber saber en Gestión del Riesgo de Desastres (GRD), así como con la entrega de 120 Planes Comunitarios de Gestión del Riesgo (PCGRD) impresos en papel ecológico. De manera complementaria, se consolida una base de datos georreferenciada que fortalecerá el monitoreo y la toma de decisiones en el territorio. Estos resultados consolidan un paso firme para que La Candelaria se proyecte como un territorio más informado, preparado y resiliente frente a los desafíos del cambio climático y la gestión de emergencias.
