
En una emotiva jornada nocturna que transformó el paisaje de la Plaza de la Mariposa en San Victorino, la administración distrital lanzó oficialmente la estrategia «Primero la Vida». Bajo la luz de un corazón gigante conformado por velas, la Subsecretaria de Cultura Ciudadana, Angélica Martínez, conversó con el periódico EL BALUARTE sobre la urgencia de transformar la cultura de convivencia en la capital. La funcionaria fue enfática al señalar que la instrucción del alcalde Carlos Fernando Galán es clara: se debe priorizar la vida por encima de cualquier conflicto, afán o sentimiento de intolerancia. Martínez destacó que este proyecto no se limita a la violencia en el espacio público, sino que busca intervenir en los hogares, en el sistema de transporte y en la movilidad, haciendo un llamado a la empatía y a la capacidad de los ciudadanos para desescalar agresiones cotidianas, como las disputas de tránsito o los ruidos entre vecinos.

Sub Secretaria de Cultura Angélica Martínez
El sector comercial también se hizo presente con la voz de Yansen Estupiñán, administrador del Centro Comercial Neos y figura clave de San Victorino, quien manifestó que la tolerancia es fundamental para preservar la vida y que mediante el diálogo se logran acuerdos que la fuerza nunca podrá alcanzar. En este mismo sentido, la líder de Barrismo Social, Liliana Coronado, señaló que la sociedad atraviesa una época de intolerancia generalizada que no distingue sectores, por lo cual su propuesta es trabajar con todas las comunidades para aprender a aceptarse en la diferencia y proteger la vida como el valor más importante.

Yansen estupiñan administrador del Centro Comercial Neos
La participación comunitaria fue el eje central del evento, contando con la presencia de representantes de barrios emblemáticos de la localidad. Desde el barrio Girardot, el líder Elver Castillo resaltó la importancia del arte y la danza como herramientas de construcción de vida, mientras que en el barrio San Bernardo, líderes como Olga Rojas manifestaron su compromiso inquebrantable con el bienestar de los jóvenes. Por su parte, Pedro Orduña, líder de Las Cruces, recordó a los asistentes que ser un buen vecino requiere de tres pilares: paciencia, humildad y respeto mutuo.
La institucionalidad local también estuvo representada por Daniel Torres, de la Alcaldía de La Candelaria, quien transmitió el mensaje del mandatario local Diego Alejandro López sobre cómo cada acción administrativa debe tener como eje fundamental los derechos y el valor de la vida. Durante el evento, se escucharon además los saludos del Idipron, promoviendo espacios donde la niñez y la juventud caminen seguras, y de la Mesa Local de Víctimas, que abogó por la resolución pacífica de conflictos.
Uno de los momentos más profundos fue la lectura de un acuerdo por parte de Emanuel, un niño que, con una lucidez asombrosa, recordó que las tragedias que más duelen en Bogotá no vienen de afuera, sino de los momentos en que se olvida la humanidad del otro por un segundo de rabia. El acuerdo invita a los bogotanos a elegir el camino de la respiración antes que la reacción y a ver en el conductor que cede el paso o en el vecino que modera el ruido, los verdaderos cimientos que sostienen a una ciudad. Con este acto, San Victorino se convirtió en el epicentro de un compromiso que busca que en cada calle y en cada hogar de Bogotá, la vida sea siempre lo primero.
