
Por: Álvaro Enrique Sánchez Carrillo
El pasado 4 de agosto, el Colegio La Candelaria vivió una jornada diferente con el cierre del “Proceda” (Proceso Participativo Ciudadano Ambiental). Con el acompañamiento de varios padres de familia, la actividad demostró que el reciclaje y el arte pueden ir de la mano para cambiar la forma en que los niños y los grandes ven el entorno.
La iniciativa, impulsada por la Alcaldía Local de La Candelaria y desarrollada por Aguas Bogotá, contó con la participación de cuatro talleristas que guiaron a los estudiantes en este proceso. La profesora Adriana Marcela Salamanca, quien fungió como enlace entre Aguas de Bogotá y el colegio, destacó el valor de este trabajo articulado.
Angélica Angarita, alcaldesa local de La Candelaria, invitó a la comunidad a seguir participando en este tipo de iniciativas y a fortalecer, desde las aulas y los hogares, las acciones que contribuyen al cuidado del ambiente. “Construir una Candelaria más sostenible es una tarea de todos. Por eso, queremos que nuestros niños, jóvenes, familias y comunidad sigan participando y convirtiendo pequeñas acciones en grandes cambios”, señaló.
Por su parte, Laura Rincón, representante de Aguas de Bogotá, señaló que el objetivo principal es promover la conciencia ambiental tanto en los niños como en los papás, insistiendo en que estos mensajes de educación ambiental deben compartirse y aplicarse todos los días.
Una de las talleristas, Sandra Forero, explicó el fondo pedagógico de las actividades: los niños hicieron títeres con sus propias manos y aprendieron que “el planeta actúa en conexión, lo que pasa en alguna parte del mundo se refleja en el planeta”. Bajo el taller “el arte de sanar la tierra”, los estudiantes exploraron la biodiversidad y los ecosistemas para entender que reciclar significa convertir los residuos en arte y devolverle lo natural a los ciclos de la naturaleza.
El evento estuvo lleno de creatividad. En la segunda parte, los asistentes conversaron sobre cómo reciclan en sus familias y le dan una segunda oportunidad a las cosas. Además, los niños compusieron una canción para cuidar la vida y el medio ambiente, donde mencionaron que la naturaleza es perfecta y que cada ser vivo es como una nota musical que enseña a reducir materiales, aprovechar el compostaje y cuidar el entorno.
Durante las sesiones, también se enseñó a los niños a diferenciar con ejemplos claros los materiales que se reciclan, como las botellas plásticas PET (transparentes) y cristal (de color oscuro), además del cartón, recalcando la importancia de hacer una buena separación en la fuente.
Títeres, canciones y un mural elaborado por los propios estudiantes fueron las presentaciones centrales que marcaron el cierre de esta jornada en La Candelaria, dejando claro que la conciencia ecológica se construye desde las aulas y se fortalece en casa.
